El trabalenguas

 No acabamos de peinar Ceuta en busca de restos de la riada de menores no acompañados que nos colaron los marroquíes, cuando ahora nos levantan el fantasma del independentismo catalán, a propósito de los indultos a los políticos catalanes que organizaron el referéndum de autodeterminación del 1-O.  O sea,  que unos nos quieren echar de África y otros de Europa, pues si para unos España empieza en Madrid y acaba en África; para otros Europa acaba en Cataluña y “ancha es Castilla” (o “España nos roba”). Como no sabía si andaba perdido en las fronteras de la  historia y me saldría de lo políticamente correcto,  me fui al mercado con el tema del día, por no decir del minuto. Porque estaba  yo pensando que, en vez de aguantar dos años de trifulca hasta las elecciones generales, lo mejor sería una encuesta a pie de calle y salir de dudas, ya que una recogida de firmar ya se le ha ocurrido a la derecha y otro modo de consultas pues como que no, que no somos suizos donde preguntan a  la gente hasta el tamaño de las bolsas de basura en cuatro idiomas oficiales. No, gracias a Dios, no.

Así es que volvamos a la España invertebrada, que es lo nuestro. La pregunta fue: ¿Hace bien el  Gobierno en indultar  a los líderes catalanes en prisión por sediciosos? Y las respuestas  fueron tan variadas y de tan largo recorrido histórico que iban desde “si soltaron a Barrabás por qué no” o “más hizo Tejero y lo indultaron” a “sin pedir perdón, no”  o “deberían pudrirse en la cárcel”. En el estudio de las respuestas encontré una copia de lo que se expresa a través de portavoces de partidos o jueces, tertulias y medios de comunicación: cada uno arrima el ascua a su sardina y el guirigay en la calle está servido. (Algunos no tenían sardinas  y los califiqué en “no saben/no contestan”). Decepcionado me fui al puesto de Jacinta con la misma pregunta. Y la respuesta fue:

-Pues tengo bastante con los problemas de mi negocio, pero como es  buen cliente le voy a responder: ¿Usted  cree que es una cuestión de nombres y que, si esos señores desaparecieran (o desapareciesen), el sentimiento independentista catalán desaparecería o sería de fiar el  desaparecedor que prometiera (o prometiese) que lo desaparecerá por las bravas?

-Ponga  dos kilos de patatas de la tierra, que ya las aliñaré yo –le pedí por salir del paso.

____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Entrevista en el mercado

-Llevo tiempo sin saber de usted –me dijo mi amiga Jacinta al acercarme  a su puesto de  verduras- ¿Se encuentra bien de salud? ¿Le han vacunado? –y asentí con un leve movimiento de cabeza-. Y, entonces, ¿no ve lo que está pasando? No le leo- me regañó.

Callé.

-Pues, mire usted, yo no sabría ni por dónde empezar. ¿Qué es la actualidad?  Las elecciones en Madrid, los botellones, la dimisión de Iglesias… Todo eso es agua pasada, pero cualquier día da para llorar. Y, ¿sabe?, no es tanto ese muchacho negro llorando y consolado por la joven voluntaria  de la Cruz Roja en la playa de Ceuta lo que me hace llorar a mí, sino que haya mal nacidos que  denigren esa imagen de humanidad. ¡Y lo del guardia civil salvando al bebé! ¡Héroes! ¿Cómo explica usted esto? ¿Cómo explica que seamos el primer país en donantes de órganos,  el primer país que  trasplanta con éxito un  corazón que ya se había parado y con grupo sanguíneo del donante incompatible con la niña receptora Naiara, y tengamos corazones negros que se dicen españoles? ¡Por favor! ¡Dónde se  ha visto un país así! Dígame.

No comment.

-Ah, muy bien. A usted le interesa más el aspecto político del caso. Pues métale mano.  Hambre y miedo mandan a los negros y a los blancos que se echan a las aguas de esa playa.  Yo no entiendo de política, ni de diplomacia, pero sé que hay un derecho internacional de inviolabilidad de las fronteras y una resolución de la ONU  sobre el Sáhara  y que Marruecos y la administración Trump se han saltado los dos derechos a la piola y Biden en lo alto de la tapia. Porque estará de acuerdo en que a  la veleta  la mueve el mismo viento. ¿O no?

No comment.

-O sea, ¿que nos alineamos en contra de las resoluciones de la ONU porque lo hacen los EEUU?  ¿Que nos tragamos los daños colaterales y a limpiar las playas? Ah, claro: nuestro error es no beberle los vientos a los americanos. ¡Cómo no me había dado cuenta! Eso es hacer política, diplomacia inteligente. Se lo he oído a la derecha de este país para atacar al gobierno. Y todos recordamos la Marcha Verde y tememos un referéndum de cualquier género más que al diablo.  Y ya sé que existe la geoestrategia, la geopolítica y la geografía que llega hasta Israel. Pero también la aritmética y, en este caso, lo que ellos suman a nosotros nos restan.  Para los EEUU, ¿qué importa quien controle el Estrecho si los dos somos aliados suyos y en pugna por “la preferencia”? Por eso el asunto es “una cuestión interna” o “una crisis migratoria”. Es lo que se lee en su prensa. Y que se mojen “ellos”. Pero yo me pegunto: ¿no somos soberanos, europeos, no podemos decir: <<Yo admito en mi casa a quien a mi me da la gana?>> No, señor, eso no es la diplomacia. Hay que ir a la Casa Blanca (no humillarse ante Rabat) y rogar: <<Porfa, mister Presidente, no levante la arena del desierto que nos asfixiamos>>.  Creo que ya han mandado parar el simulacro… ¿Pero, oiga, usted qué dice? – me espetó  molesta Jacinta.

-¿Yo? No comment.

-¡Y dale con el no comment!  Pues mi Antonio se fue  anoche al bar de Juan y volvió hartico de libertad y opina que habría que mover la ficha del Rif. ¿Qué juego es ese? ¿Estaba loco o borracho?… ¡Pero no se me vaya, hombre, que se deja  aquí los tomates! ¡Vaya comentarista!

____

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Sainete en Madrid

Con los números en la mano la mitad de los votos  del PP  salen de Ciudadanos y PSOE,  pues los otros contendientes en liza  no pierden ningún escaño sino que los aumentan ligeramente.   Y esto no es nada sorprendente puesto  que C´s  es un partido de derechas en estampida de sus votantes y hay todavía derecha sociológica en el PSOE.  Esta victoria del PP se preveía  en la mayoría de las encuestas y no es la primera vez que ocurre en  la Comunidad de Madrid, donde el PP lleva gobernando 25 años desde el tamayaso.

En segundo lugar, me repaso los libros de historia de la filosofía, desde Aristóteles  a John Dewey, y no encuentro  ninguna definición de libertad que guarde algún parecido con la que se ha empleado como reclamo en estas elecciones (no llegué a  Díaz Ayuso). En serio, cuando oí a la gente gritar ¡libertad!, ¡libertad! ante el balcón del PP en la calle Génova  no sabía  si  estaban aclamándola encarnada en Ayuso o reclamándola y me  temí un motín. Y no entendí claramente si  Ayuso afirmó que habían venido de todos los rincones del mundo a votar  por la libertad  o prometió que iremos a todos los rincones del mundo a que  voten por la libertad del  modo de vida a la madrileña. Es decir, no sé si era un nacionalismo castizo o una nueva reconquista. En cualquier caso, era alucinante. Y aunque luego  Casado tradujo la libertad a una realidad sanidad –economía que se inventó, la gente ya estaba ebria para distinguir la realidad de la libertad en un contexto de parvulario. En fin, con su pan se coman los callos los madrileños

En tercer lugar, que Vox es irrelevante para que el PP gobierne. Quizás esto haya sido la mayor apuesta  y éxito de Ayuso. Si no queréis que  gobierne con Vox, votadme a  mí. Y la mayoría le ha seguido como al flautita Hamelin. La pregunta es: ¿Por qué  no votaron, por ejemplo, al PSOE, que está más alejado de Vox? La respuesta es fácil: Porque estaba demasiado cerca de Pablo Iglesias. Cuando el errático señor Gabilondo, lleno de honestidad y compasión, se alineó con Iglesias ante las provocaciones de la candidata de Vox y  se abandonaron los debates,  perdió la mayor retórica que le quedaba, como demostró su perplejidad cuando supo que la Libertad para Ayuso es hacer lo que a cada uno le dé la gana. Si Vattimo firmó el fin de los grandes relatos para explicar el mundo, no  imaginaba  hasta que punto habría de acertar en Madrid. Gabilondo y Pablo Iglesias  habrán tomado nota para  sus clases en la universidad.

Y, finalmente, Pablo Iglesia ha comprendido que es una rémora para la izquierda alternativa. Descendió de los cielos del Gobierno sin paracaídas para salvar a su partido y lo ha hecho dejándose el pellejo político. Se le creía más grande de lo que era y no han parado de darle palos desde que lideró el 15-M y eso duele.  A su estilo le faltaba gracia y sus propuestas asustaban. Su dimisión le honra. Que viva en paz.

__________________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

El valor y la estupidez

Es repetido en Vox dárselas de valientes.  La referencia a su propia valentía es continúa. No se le supone, como antiguamente en la mili a los reclutas: se la dan por hecho, se la atribuyen. Es como si estuvieran en guerra y la trinchera fuera la tribuna y las armas las palabras. Y desde aquí disparan al amparo de la democracia.

Unos ejemplos de la amplia panoplia. El otro día Rocío Monasterio, candidata a la Comunidad de Madrid, retó a Pablo iglesias a que se marchara del debate en la Ser, “si era valiente”.  Y, como lo hizo,  Abascal comentó, en símil taurino, que “al machito  alfa… una mujer le ha cortado las dos orejas y el moño y ha huido con el rabo entre las piernas”. O “tiene la boca larga y la piel muy fina” porque se molesta que le llamen ”rata chepuda”. Pero no es solo con Iglesias que usa esta retórica elegante sino  que “Sánchez es un cobarde con los vivos y un valiente con los muertos” y se permite ironizar en el Parlamento con un  “¡Viva los muertos!”  el tétrico ¡Viva la muerte! del militar golpista  del ´36 Millán Astray. Incluso  el mismo PP es considerado por Abascal  como la “derechita cobarde”. En fin, para comprender el sentido de la valentía de esta gente,  Donald Trump y los adeptos que asaltaron el Congreso en USA “son valientes” y, en consecuencia, “Votar a Vox es la única acción valiente”.

Pero ¿qué les hace creerse tan valientes? Parecen bien alimentados  con la arrogancia de clase vencedora (no por su razón precisamente) y hablan en tono alto, sí, pero ¿qué dicen?  Olvidemos la vieja canción de la espada y el hacha. Actualicémoslos. Frivolizan la pandemia, critican las medidas sociales del Gobierno, ensalzan a jubilados militares golpistas, minimizan o atribuyen  las amenazas de muerte a las misma victimas, se oponen al régimen autonómico, son euroescépticos, alérgicos  al feminismo,  desprecian a los inmigrantes,  aplauden a  las multinacionales, sirven al poder oligárquico, son restos de un  franquismo sin complejos ni contrición y, en síntesis ,  como diría García Lorca, son “blandos con las espuelas y duros con las espigas”.   

La izquierda los acusa de fascistas.  

Pero tal vez el problema sea más complejo. Si la libertad de un pueblo es la de Díaz Ayuso, a tono con la frivolidad infantil de una adolescente mal criada que “hace lo que le da la gana” y la gente le vota en Madrid (y Madrid es España), reflexionen.

____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

4 balas

El ministro del Interior,  la directora general de la Guardia Civil y el candidato de UP han recibido anónimos envíos por correo con cartuchos de balas y  notas  de amenaza de muerte.  Muy grave este acto delictivo. Y Pablo Iglesias ha  abandonado el debate en la Cadena Ser ante la negativa de Rocío Monasterio, candidata de Vox, a condenar estas amenazas  “por  creerse nada  del Gobierno” y  retar a Pablo Iglesias a marcharse si era valiente. Iglesias se levantó alegando que “si una amenaza  terrorista es puesta en duda es una prueba más de que [los de Vox] no son una fuerza democrática”. Luego, la candidata de Vox, muy chulesca y faltona, se jactó de que a Iglesias le había echado del Gobierno, ahora de la Ser  y le quería echar de la política y de  España (su familia salió de Cuba donde al parecer ella nació). La izquierda, solidaria con Iglesias, se ha levantado también de la mesa  y en bloque ha manifestado negarse a participar en ningún debate futuro con Vox. El señor Gabilondo, del PSOE, afirmó que “Iglesias  había sido directamente amenazado” y la señora García, de Más Madrid,  que hará “todo lo posible para que Monasterio no llegue a la Puerta del Sol de ninguna manera”. No se sabe si Díaz Ayuso protestará por atribuirse Monasterio  el copyright de “obligar” a Iglesias a salir del Gobierno  o si se disculpará  con ella  por haberla dejado sola en la mesa (Ayuso reclinó asistir al debate) con el señor Eduardo Bal, de C´s, que quedó implorante y más compungido  que  nadie.  La autoría material de las  amenazas  está siendo  investigada.

     Hasta aquí la sucinta crónica de los sucesos. Pero la pregunta que me hago es: ¿por qué cuatro balas? ¿Por qué no dos o seis o un  cargador entero?   Las personas de la  familia de Pablo Iglesias amenazadas son más de cuatro, pues incluye también a los padres. Yo tengo una hipótesis. Una vez escuché, en  el juego al dominó al que soy aficionado, que  al 4 doble ( 4/4) se le llamaba “el judío” e investigué el porqué. Y averigüé que el nazi Adolf Eichmann creó en 1940 la sección de la Gestapo  dedicada al transporte y  liquidación de judíos  (Räumungsangelegenheiten, en alemán) y  por ello fue  ahorcado en Jerusalén en 1960. Eichmann encarnaba la “banalidad del mal”, según Hanna Arendt, ¿recuerdan? La referencia de esta sección era  IV B 4 y la llevaban en el estandarte. ¿Lo ven? A un viejo fascista de la Peña de dominó lo que más le gustaba era ahorcar al cuatro doble (otras veces pegarle cuatro tiros). Los neofascistas de hoy son muy amantes de los símbolos  y de la memoria histórica. La policía debería tomar esta línea de investigación.

____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Un ejemplo en los territorios de ultramar

En esta pandemia hay un hecho cercano a nosotros que llama mi atención. Quizás el  primer territorio en que se ha logrado la denominada “inmunidad de rebaño” sea  Gibraltar, considerado  por los ingleses como  suyo  y por los españoles como una colonia. Pero, más allá de legitimidades y soberanías de los que no entiende el covid-19, lo cierto es  que, en esos  cuestionados 7 km2 de tierra y los 33 mil y pico de habitantes  que la ocupan bajo la bandera del Reino Unido  y pasaporte británico, se ha vuelto a la vieja normalidad,  quiero decir que aquello ya parece un paraíso –y no solamente fiscal. Vacunados todos, se acabó el virus, incluso para los nueve mil  españoles que entran y salen a diario del Peñón como trabajadores extrafronterizos.  Los gibraltareños se han quitado la mascarilla y se frota las manos, no con líquido hidroalcohólico  como aún muchos de nosotros,  sino  con una situación sanitaria que les devolverá   los cruceros atestados de turistas para echarles cacahuetes  a los macacos de la roca. 

 Y ustedes me dirán: <<Hombre,  vacunar a unas 50 mil personas es una cosa y vacunar a 50 millones es otra. ¿A dónde quiere ir a parar?>>. Pues no muy lejos. Por ejemplo  a Ceuta o Melilla. Estas ciudades están casi  a tiro de piedra de la nación que posee la soberanía, léase España, mucho más cerca que Gibraltar del Reino Unido y, sin embargo, las cifras  de contagiados por  cien mil habitantes llevan siendo desde hace meses las más  altas del territorio español. Y ahora yo pegunto si esto tiene  que ver con algo o es una prueba de la idiosincrasia de los pueblos y de su manera de entender la política y las sociedades. Mientras que nuestros gobernantes hacen protestas en los foros internacionales antes quienes consideran nuestras ciudades en África como colonias, debaten si el Brexit acerca Gibraltar más o menos a España, si los gibraltareños se pertenecen a sí mismos y ya pueden decidir su destino, bla, bla,bla,  el Gobierno inglés  los vacuna. Simplemente los vacuna. Mientras tanto, como escribí en su día,  el melillense o el ceutí, sea cuál sea su origen étnico, sufre la peor de las situaciones: agarrarse a un nacionalismo exacerbado a la defensiva  que muestra un desequilibrio psíquico, un desajuste  entre las expectaciones y la realidad, la realidad y los deseos. Vive con la idea de que pueden ser naide.  No hay duda de que la mejor manera de unir a los miembros  de una  sociedad es tener sus necesidades saciadas, su vida asegurada.  Y eso vale tanto hoy como ayer, aquí como allí.

____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

La lucha por la Tierra

      Los negacionistas del cambio climático suelen coincidir con los creacionistas, que niegan la teoría de la evolución de las especies formulada por Darwin, pero cogen  de este la ley de la selección natural, en el sentido vulgar de que, en la lucha por la vida, el más fuerte sobrevive. Eso lo creen porque es lo que ven en otras especies y hacen los humanos, no porque lo pregonen sus religiones que abundan en predicamentos  de  amor al prójimo.  En fin, que no creen en Darwin, pero lo utilizan, y dicen creer en Dios pero no siguen sus mandamientos. Muy cómodo el asunto: creen lo que les interesa creer. 

     Pero hay más. Pese a que la abrumadora mayoría de la comunidad científica lleva tiempo advirtiendo de  que la vida en la Tierra está en peligro por el calentamiento global  a que le somete  la acción humana, los líderes negacionistas del cambio climático creen que los científicos llevan razón, y por eso se gastan millones en hacer propaganda de lo contrario e influir en la ciudadanía. A esta conclusión sorprendente llegó Noami Klein en la VI Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático celebrada en 2011 en Washington, organizada por quienes, desde sus enormes intereses, se dedican a  negar públicamente ese cambio. La razón la resume así Klein (En llamas, Paidós, 2019): “Responder al cambio climático exige romper todas las reglas del libre mercado, reconstruir la  esfera pública, revertir privatizaciones, reducir el consumo excesivo, recuperar la planificación a largo plazo, regular y poner impuestos contundentes a las corporaciones e incluso tal vez nacionalizar algunas, recortar el gasto militar y reconocer nuestras deudas con el sur global”.

     Mucha tela, ¿verdad?  Como es evidente la conexión entre la negación a aceptar los datos científicos del  calentamiento global y el privilegio social y económico, cambiar de paradigma, crear un orden económico nuevo, es como su sentencia de muerte. Así es que meten miedo con la acusación de que combatir el cambio climático es en realidad  “un mero caballo de Troya verde con la tripa llena de doctrinas rojas socioeconómicas marxistas”, según dijo Richard Rothschild en esa conferencia. Él sabía que estaba mintiendo. “No se oponen, pues, – concluye Klein- a las verdades del cambio climático sino a las implicaciones de dichas verdades en el mundo real”. Mientras la Tierra aguante, seguirán creciendo sus fortunas. Porque, en el hobbesiano sistema  que defienden, creen que cuando la producción decaiga o la resistencia social imponga barreras a la expansión del capital encontrarán siempre nuevas vías más intensivas de explotar y degradar la Naturaleza. Son irremediablemente depredadores.

      Pero es un discurso que los ecologistas deben contrarrestar antes de que se produzca el Caos.  En este sentido, nuestro Gobierno acaba de aprobar una ley cuyo texto, acogiéndose a los Acuerdos de París, de los que se salió unilateralmente el reaccionario Trump, promete luchar “con unas políticas de adaptación [al cambio climático} por las que no sólo evitaremos o minimizaremos daños; también aportaremos mayor estabilidad económica y social y nuevas oportunidades…”. Es un avance importante. Está dentro de la  teoría de la evolucíón darwiniana adaptarse para sobrevivir, pero quizás no se enfatiza lo suficiente que nos encontramos en el Antropoceno y que el cambio climático no ha sido creado por ningún designio divino sino por nuestro sistema de producción y consumo.

    .

­­­­­­­­­­­­­_________________

­­­­­­­­­­­­­­

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Barra libre

Hasta donde yo sé, hoy en día el peligro para las sociedades libres  es la amenaza que supone el  resurgir de los movimientos fascistas. Pero para percibir esa amenaza  hay que ser demócrata y antifascista. Si no, el peligro es el comunismo. Sobre todo en España,  que estuvimos 40 años acojonados por el fascismo con la excusa de que viene el comunismo.  Y, desde entonces a  acá y hasta donde alcanza mi entendimiento,  yo no veo el comunismo y sí una globalización del capital y del sistema capitalista, pese a los esfuerzos de una socialdemocracia aburguesada  que fue claudicando desde los ´80 ante el empuje del neoliberalismo que impuso el austericismo en la crisis de 2009 y hasta la  pandemia.   Reivindicar esa socialdemocracia es sacar la política de la historia.

Así es que si hablamos  de España, que es lo que me queda más cerca, ¿dónde está el comunismo? Porque, a menos que hayamos cambiado las ciencias políticas y la  historia,  no escucho  ninguna propuesta seria para la abolición de  la propiedad privad y del pluralismo político. Lo que observo  más  bien es la continúa privatización de lo público y una mayor concentración de la riqueza. Y oponerse a ello no me parece comunismo, sino buscar una sociedad más justa y más igualitaria. O, si eso es  comunismo, entonces sí hay mucha  gente comunista que  sale a las calles pidiendo mejor  sanidad y pensiones, más ayudas y menos corrupción, enseñanza laica  y de sentido social, trabajo y pan.  ¿O es que no oyen su clamor?

 Y veo que aquellos que ayer mismo pedían la disminución del Estado,  hoy tienen  que contemplar cómo un Gobierno  de coalición progresista  hace frente a  una  ruina económica demoledora a causa de una pandemia mortífera. No solo el modesto bar de la equina  sino  la misma CEOE  estira la mano. Y es claro: el PIB ha caído un 11,2 %, el paro supera los 4 millones y hay  zonas donde la pobreza extrema alcanza al 30% de la población. En una país tan dependiente  del   turismo,  con un mercado tan aleatorio en una pandemia, no se podía esperar otra cosa. ¿Pero imaginan este panorama sin un gobierno de fuerte contenido  social? ¿Se nos puede imaginar fuera de la UE? Pues los de un  nacionalismo trasnochado (Vox)  y un liberalismo fracasado (PP) al Gobierno de coalición en nuestro país  le denominan social-comunista, como un insulto. A ellos no les gusta que se les califique de neoliberales  ni neofascistas. Ellos se autodenominan liberales,sin más, y piden libertad, ofrecen libertad, cuando la libertad en el liberalismo es tomada como una “esencia” de la persona para abandonarla después  a las desigualdades del mercado. Aquí están de acuerdo y no entran en  disquisiciones filosóficas sobre la dialéctica entre libertad y necesidad. Ellos son ricos o piensan como los ricos.  Así es que, si el ejemplo de gobierno es una alianza de PP con Vox en Madrid (Y Madrid es España), tendremos barra libre y fuera máscaras..

_________________

1 comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Socialismo y libertad

Yo comprendo los slogans publicitarios: todos  los pescaderos tienen las pijotas más frescas y los  que venden  crecepelos ofrecen el ungüento más eficaz. No hay más que  ver los spots en la tele o ir al mercado. Pero decir: A QUIEN  LE IMPORTE  ESPAÑA Y LA LIBERTAD QUE ME COMPRE EL BOLETO, que es lo que pregona Casado, es casi una contradicción  en términos. Porque puede que haya tantas  ideas de España como españoles, que el individualismo es lo propio de los pueblos mestizos,  y hacerle un traje a cada uno a medida  tiene tela marinera, pero  diseñar un modelo para todos pues ya lo fabricó en cantidades industriales  Mao Tse-Tung.

Y es que esto de la libertad se ha puesto de moda. Fijénse en  el slogan de la anticipada campaña del PP para la Comunidad de Madrid: Socialismo o libertad. La frase me recuerda a aquella de Socialismo o barbarie atribuida a Rosa Luxemburgo, pero adulterada. No sé si la señora Díaz Ayuso es consciente de ello o se la han soplado en bruto, pero la antinomia maliciosa entre socialismo y libertad muestra que no se ha leído la historia del socialismo o le importa un pepino (con perdón de los pepinos y de mi amiga Jacinta, la del puesto de verduras). Yo le recomendaría, por darle dos títulos, la compilación de ensayos El humanismo socialista, publicada por  Erich Fromm,  o, dentro del  pensamiento del socialismo español,  a Fernando de los Ríos  en  El sentido humanista del socialismo. No hay nada como la cultura  para no confundir una conjunción copulativa  con una disyuntiva. 

Pero Díaz  Ayuso es libre de emplear su tiempo rizándose los tirabuzones o  hacerse fotos con poses místicas y de decir lo que se le ocurre o le dicen que diga. Como es libre para convocar unas elecciones anticipadas en plena pandemia (hay antecedentes) con la intención, según confiesa,  de gobernar en solitario… Bueno, ¿en solitario? Tal vez los números no den y, por sus manifestaciones  públicas, sabemos que esta señora confunde libertad con neoliberalismo (o sea, con el capitalismo en su fase actual: neofascismo) y el poco escrúpulo  que  siente por Vox. Y, en conclusión, si el socialismo es malo  y el capitalismo ya lo conocemos, ¿qué nos  queda? Yo soy tan pesimista como Eric Hobsbawm: Un renacimiento de la barbarie. Así es que, si se cumplen las expectativas electorales de la señora Díaz Ayuso,  tendrá un sillón de presidenta  hecho a su medida.

_____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)

Lucha por Madrid

Hay que simplificar. No me voy a meter  en líos legalista, siendo lego en Derecho, ni voy a  tratar de resolver  qué fue antes si el huevo o la gallina, caso no resuelto aún.  Lo que yo sé, grosso modo, es lo que ha pasado en Murcia, una  comunidad  gobernada por una  coalición de partidos donde  uno de los coaligados ha roto  el pacto de gobierno y, al cambiar  el  equilibrio de  fuerzas, ha cambiado el gobierno por medio de  una moción de censura. Todo esto es objetivo y  está previsto en las leyes y ocurre con frecuencia. Los argumentos para censurar  a un gobierno y tumbarlo pueden ser variados, justos o no, importa solo que  una mayoría de los representantes de esa comunidad se pongan de acuerdo. No hace mucho  a  Rajoy lo desalojaron de la Moncloa por corrupción de su partido y todos los días la Oposición está esperando que la coalición en el en Gobierno de la nación se rompa por desavenencias ideológicas. A la gente solo se le convoca para pronunciarse cuando así lo marca el calendario electoral o cuando un presidente o presidenta se le ocurre hacerlo. También está en su derecho, con la salvedad de que  no haya de por medio una moción de censura. Es el caso de la Comunidad de  Madrid.

La presidenta de esa comunidad, Isabel Ayuso,  ha decidido  convocar elecciones y ya  no sé si antes o después de la moción de censura registrada por Mas Madrid y PSOE. Este es el dilema del huevo y la gallina que tendrán que resolver los tribunales. Lo no está  claro es por qué la señora Ayuso ha decidido disolver la Asamblea de Madrid y convocar elecciones. Obviamente, por lo ocurrido en Murcia. ¿Pero  había una  confabulación de C´s, su socio de gobierno, con el PSOE  para desalojarla de la Puerta del Sol o se ha puesto el parche antes de que le salga el grano, como suelen decir?  Su vicepresidente, Ignacio Aguado, del C´s, está asombrado y pide a la presidenta que lo reconsidere y, según informaciones de  los medios,  la presidenta de C´s , Inés Arrimada,  llamó a Casado para asegurarle que C´s no apoyaría  una moción de censura en Madrid. O sea, que parece  que no había una conspiración.

Y es probable que así sea  por el hecho de que  ni en Castilla-León ni en Andalucía, donde también gobierna el PP en coalición con C´s, se ha producido una  ruptura de la  coalición – o tendríamos dos  C´s (o ninguno). Juan Marín, por ejemplo, vicepresidente y portavoz de la Junta, asegura que “Andalucía es una isla de estabilidad”.  Pero Ayuso tiene otra visión del mundo, de España y de sí misma. Dice algo que no entiendo: “Madrid es España dentro de España… y tratar a Madrid como al resto de las comunidades es injusto”.  Yo creo que suele pasear por el Callejón del Gato, cerca de donde se encuentra la sede de la Comunidad,  y se ve reflejada  en los espejos que allí hay (plano, cóncavo y convexo) y, desorientada, hace de la política un esperpento.

_____________

Deja un comentario

Archivado bajo Artículos (Nacional)